La cultura de Jaén atraviesa su peor crisis

La cultura, entendida como bien inmaterial, es un derecho de todos los ciudadanos. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la oferta cultural se ha visto reducida en multitud de provincias españolas debido al actual estado de crisis económica. Jaén es una de las ciudades más castigadas por ello. En los últimos dos años, el centro de la capital se ha quedado sin salas de cine. En agosto de 2009 cerraba sus puertas para siempre el histórico Cine Alcázar. Apenas dos años después, la desgracia se repite y se ceba con el Cine Cervantes debido a su escasa rentabilidad. Actualmente, la única posibilidad de ver cine en Jaén está en desplazarse hasta el centro comercial, a las afueras de la ciudad, en transporte público o vehículo privado, ya que cuenta con un cine comercial multisala. Pero el cierre del Cine Cervantes no sólo ha supuesto dejar al centro de la ciudad sin lugar donde disfrutar de películas, cortometrajes y documentales. Su cierre ha provocado daños colaterales en la programación cinematográfica de la Universidad de Jaén, que ocupaba dicha sala para realizar ciclos temáticos. Además, la Diputación Provincial celebraba allí los Encuentros con el Cine Español y la Muestra de Cine Español Inédito en Jaén, esto es, el visionado de largometrajes que en su día no llegaron al circuito comercial del cine jiennense, presentados por sus directores y algún actor principal o de reparto. No obstante, para la última cita con el cine español en la ciudad, el pasado 13 de mayo, se buscaron opciones a la desaparecida sala, ubicando el evento en el Teatro Darymelia. Miguel Ángel Vivas, director del largometraje ‘Secuestrados’, estuvo ese día en Jaén para contemplar, decepcionado, cómo el teatro no disponía del equipo de sonido necesario para su correcta exhibición, por lo que la proyección tuvo que ser cancelada un par de horas antes de su esperado estreno en la capital. Pero además de las proyecciones en salas, el cine muere en la ciudad por otros conductos. Hace cuatro años, la Concejalía de Cultura comenzó a organizar cursos de cine abiertos a todo el público interesado. Previa inscripción y pago de matrícula, cientos de aficionados disfrutaron del saber hacer de actores, directores, compositores, maquilladores y realizadores gracias a la programación de la Escuela Municipal de Cine. Juanma Bajo Ulloa, Antonio Meliveo, Emilio Gutiérrez Caba o Juan Diego Botto son algunos de los ilustres nombres que han pasado por ella. Sin embargo, el recorte presupuestario obligó a prescindir de estos talleres.

El teatro es otro de los puntos flacos de la cultura jiennense. Con apenas tres años de actividad, el Nuevo Teatro Infanta Leonor ve mermar sus contenidos mes a mes. La imposibilidad de pagar el caché exigido por las compañías ha hecho que éstas sólo puedan optar a actuar en la modalidad de pago por taquilla, lo que, a su vez, ha provocado el aumento desorbitado del precio de las entradas, con la previsible consecuencia de una bajada considerable en el número de asistentes. Es la pescadilla que se muerde la cola. No hay dinero para pagar a las compañías, la entrada se encarece y baja la afluencia de público. Por otro lado, el anteriormente mentado Teatro Darymelia acoge actuaciones de teatro infantil, gracias a compañías como Teatro Júpiter y Teatro La Paca, que hacen posible que la actividad, aún estando limitada a los más pequeños, continúe sobre el escenario. El futuro se encuentra, visto lo visto, en las compañías privadas y en las salas de pequeño formato. Un claro ejemplo de esto lo encontramos en Teatro Xtremo, que abrió las puertas de su espacio alternativo en 2005, ofreciendo una rica programación protagonizada, desde entonces, por compañías nacionales e internacionales, cosechando éxitos entre el público asiduo al teatro contemporáneo. Pero no es oro todo lo que reluce, ya que el año pasado les fue retirada la única ayuda pública con la que contaban para costear los muchos gastos que supone tener abierta una sala de estas características. Por si fuera poco, los actores de los pequeños grupos de teatro de la ciudad han dejado de apoyar la iniciativa, seguramente por actitudes recelosas y la mala e injusta publicidad negativa que dichos sujetos hacen del espacio entre los suyos. Sin apoyo de este sector artístico, se hace ardua la hazaña de mantener el espacio actualizado. Sin embargo, la dirección continúa su lucha para seguir creciendo en oferta y público, como vienen haciendo desde hace ya seis años. La danza es otra de las disciplinas artísticas castigadas por los recortes. El Centro Municipal de Artes Escénicas (CMAE), que ofrece desde sus inicios formación en arte dramático y danza, ha visto suprimida esta última modalidad por motivos de impago. Alberto Huetos, prestigioso profesional de la danza, tuvo que abandonar el proyecto el pasado curso debido a la deuda acumulada por el consistorio.

La música también ha quedado gravemente afectada por la crisis económica. El legendario concurso-festival de ámbito  nacional Lagarto Rock, que cumple ahora veinticinco años de actividad, ha desplazado del calendario su cita anual. Celebrado habitualmente en el mes de junio, este 2011, según la organización, se realizará el 8 de octubre. Además, desde hace algunos años, la denominación de rock se eliminó de su enunciado, pasando a realizarse en una única jornada, en lugar de dos, diferenciadas por géneros musicales. Pese a que el Festival Lagarto parece finalmente no peligrar en su próxima edición, la música alternativa continúa bastante aquejada. Concretamente, los Ciclos de Rock, una muestra local de las bandas rockeras de la ciudad, con veintidós años de historia, ha sido suprimido temporalmente por motivos presupuestarios. Esta iniciativa daba la oportunidad a nuevos y a consagrados grupos musicales del género de participar y actuar para el público jiennense. Pese a los continuos cambios de recinto, del Auditorio de la Alameda al Recinto Ferial y viceversa, el evento ha subsistido gracias al apoyo de sus seguidores, que lo han reclamado con fervor hasta ser escuchados. Sin embargo, hasta la fecha no se ha confirmado su celebración para este 2011. El hecho de que no se haya anunciado un cambio de mes, como en el caso del Festival Lagarto, y que normalmente se celebre desde finales de abril hasta finalizar el mes de mayo, es otro dato que alarma y ahoga las pocas esperanzas de su celebración. El jazz también ha sido un género influyente en la cultura de Jaén, gracias al festival Jazz Entre Olivos. Con una existencia prolongada durante diecisiete años, en 2010 se celebró la que parece ser su última edición. El impago de esta ulterior ha obligado al ayuntamiento a cancelarlo hasta nueva orden. Una vez más, son las salas privadas las que hacen posible la música en directo. Jaén cuenta con varias; la extinguida Iroquai, ahora Le Club, la novedosa y amplia Sala Kharma, la discoteca-sala 20th Century Rock y el renovado Club de Jazz Chubby Cheek. Su programación es la única garantía de que la música alternativa siga presente en la ciudad, además de los intermitentes conciertos al aire libre que tienen lugar en las plazas públicas del casco antiguo. No obstante, la provincia es rica en cuanto a festivales musicales se refiere. Al sur de la misma encontramos el multicultural Etnosur, en Alcalá la Real. Un poco más cerca de la capital, en plena Sierra Mágina, el funk es protagonista en Imágina Funk. Y en el norte provincial, Cazorla acoge el afamado Blues Cazorla Festival.

Por último, aunque no menos importante, está el sector de las artes gráfico-plásticas, cuya programación oficial disminuye año tras año por la falta de presupuesto para encarar las diferentes iniciativas que en torno a ella se presentan. Casa de Artistas, que en 2009 inauguró su programa oficial con talleres de artes plásticas, ha ofertado, desde entonces y hasta mayo de 2010, más de una decena de talleres. Fotografía, arte y espacio público, ilustración, arte contemporáneo y surrealismo pop son sólo algunas de las temáticas de dichos talleres, que contaron con gran éxito entre los estudiantes de la Escuela de Artes de Jaén y otros aficionados que quisieron participar en ellos. En la actualidad, esta oferta ha desaparecido por completo, dando lugar a un vacío en la formación especializada de los artistas gráfico-plásticos. Pero también el arte urbano, que en 2009 gozó de un gran reconocimiento en la ciudad, está en crisis. El primer concurso de graffiti y pintura mural, Creacción Urbana, agrupó en el recinto ferial a más de treinta artistas nacionales. El resultado, muy satisfactorio, se concretó en veinte murales y cinco premios en metálico. El dúo conformado por Belin, grafitero reconocido a nivel mundial y Myrhwan, compañero inseparable, y su trabajo titulado ‘La Guerra de los Mundos’ fueron merecedores del primer premio, valorado en 6.000 euros. De nuevo, los problemas de pagos y la supresión del presupuesto juegan en contra de seguir realizando concursos de este tipo. El balance global no deja de ser negativo, pese a que las intenciones de los programadores siempre fueron las mejores. La única solución está en el trabajo transparente y en sintonía con las necesidades de sus principales actores: los artistas y el público consumidor de arte. Sólo el tiempo y el duro esfuerzo por parte de instituciones públicas y empresas privadas podrá dar respuesta a tantas preguntas que aún quedan en el aire. ¿Hay una solución efectiva?, ¿Cuánto tiempo más estará la ciudad sin una programación cultural de calidad?, ¿Qué podemos hacer para que se palien estas necesidades?. Nos queda la paciencia y la esperanza de que todo es pasajero y esta crisis económica y cultural terminará algún día, reforzando, con su superación, la vida artística de una ciudad pequeña pero muy viva como es Jaén.